El cuento del tomate (O un tomate con mucho cuento)
Érase una vez un pepino.
Tomate.- ¡Pues empezamos bien! ¿Este es el cuento de un tomate o de un pepino?
Narrador.- Espera un poco tomate, ya llegará tu turno, ¿quién es el narrador aquí tú o yo?
Tomate.- Vale, vale, pero empezar el cuento de un tomate diciendo érase una vez un pepino…
Narrador.- ¡Que te calles!, bueno, pues, érase una vez un pepino del sur, que fue a venderse al mercado libre del norte. Llegó a la puerta muy contento, pero al entrar le detuvo un pimiento.
Pimiento.- ¿Dónde vas tú?
Pepino.- Aquí al mercado libre a venderme.
Pimiento.- ¿De dónde vienes?
Pepino.- Del sur.
Pimiento.- Entonces no puedes pasar, tienes que pagar aranceles.
Pepino.- ¿Pero ésto no es el mercado libre?
Narrador.- En ese momento, apareció un tomate con corbata y traje de seda. Venga tomate ¿no tenías tantas ganas de intervenir?
Tomate.- Libre sí, pero dentro de un orden, en vuestros países no hay libertad, y claro contra la mano de obra esclava no se puede competir.
Pepino.- Porque vosotros no nos habeis dejado, golpistas, conspiradores.
Tomate.- ¡Huy lo que me ha llamado! ¡¡Cebolla, cebolla!! Mira lo que me ha dicho este pepino muerto de hambre. A que te acuso de terrorismo y te bombardeo con ajos.
Cebolla.- Haya paz, seguro que podemos llegar a un acuerdo beneficioso para todos, vamos a ver, tu tienes dinero.
Pepino.- Si tuviese dinero no vendría a venderme, vamos, digo yo.
Cebolla.- Bueno, tranquilo todo tiene solución, yo puedo abrirte un crédito y cuando nos hayas devuelto, tres veces el capital y doce los intereses, viendo que ya no podrás pagarnos es posible que te condonemos la deuda.
Tomate.- Para que veas que no somos tan malos, al fin y al cabo las empresas que os producen son del norte.
Narrador.- Espera pepino, no firmes nada que he pensado una solución mejor, como ya me he cansado de tanto politiqueo, cojo la batidora y voy a prepararme un gazpacho.
Tomate.- ¿No irás a mezclarme con toda esta gentuza?
Narrador.- Ya te digo.


abejita dijo
Buenísimo, me reí mucho, a lo mejor no es para reír, pero yo me re maté de risa.
Yo creo que una ensalada podría ser, cortamos el pepino en rodajas, si le duele, sorry, al tomate en gajos, si protesta, al agua caliente y lo pelamos, le ponemos orégano y aceite, la cebolla a la juliana (nada de llantos) con sal y limón ¿Qué tal amigo? Y de postre mis besitos de miel...
9 Septiembre 2005 | 05:07 AM